El hecho de ser habitados por una nostalgia incomprensible sería,
al fin y al cabo, el indicio de que hay un más allá
Eugene Ionesco (1912-1994) Dramaturgo francés de origen rumano.
Como cuando yaces en la oscuridad recostada
Y las paredes del hogar se convierten en inmensa soledad.
Como cuando vuelves los ojos a la noche
Y ni lunas te abrazan con su luminosidad.
Como cuando en hastío naufragas en sueños astrales
Y enarbolas encuentros fantasmales.
Y parca y tribulada en lágrimas te hundes
En tormentas de agua, hiel y fuego.
Así soy yo en tiempos de mares,
Sollozo e inmerso.
Como cuando en melancolía cantas la canción triste
Y te abrazas a la franca melodía del ciego amante.
Como cuando escuchas el silencio del rio
Y te amarras a la almohada en hastío
Como cuando al crisol fundes tus sueños
Y procuras no extrañar el consuelo
de un padre, de la madre, de un abuelo, su vivo destello
Y así, solloza escribes versos a los ausentes
A quien amas sin verles
Así soy yo en tiempos que queman.
Triste e ingenuo.
Como cuando luchas con la nada
Y en la batalla te gastas en llanto, en sombras y frio
Y el invierno se vuelve crudo
Cuando al rayo del sol amaneces sola
Deseando el calor de aquel a quien adoras
Como cuando pierdes tu estrella y la vida se vuelve opaca
Así soy yo en tiempos que agobian
Parco y sediento…
De tus brazos…
De tus besos...
De ti.
Miguel C Tapia
12 de enero 2016

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