sábado, 10 de mayo de 2014

PARA UNA GRAN MADRE

Algo humilde que le escribí a mi madre, un pequeño regalo:

Amo en reflejo de tu amor
con la devoción de tu ternura, 
con el calor de tus años
y con el tiempo detenido
tal cual me enseñaste.

Tan grande es tu amor que
Me llena el corazón.
en lo infinito, en lo gigante,
das amor incomparable y expansivo,
como si nada fuera suficiente,
como si todo fuera nada
para aquellos tus tesoros
a quienes tu tanto amas.

Si en las flores hay belleza, eres flor
Si en la miel hay dulzura
   eres miel.
Si la brisa abraza, eres brisa
Y si la mujer es vida, eres vida. eres sol
pero tu grandeza no se compara
ni con lo infinito de los universos.
ni con mil letras en verso.

 Y que lata fuerte tu corazón
Que encuentres siempre satisfacción,
Pues grato, reina, tu misión
Haz forjado con tesón,
Tu papel de ama, pilar de casa, tu gran vocación.

En cada oración, en cada plegaria
Donde este yo, sea hoy tu gran bendición
Que dios está contigo
Pues pides por mí y no por ti
Hoy pido por ti y no por mí.
Tal cual me enseñaste.
Con el ave maría.
Con el ángel de la guarda.


por todo esto en vida,
Que no me falte un beso por darte
Ni un abrazo constante.
Que en recuerdos no quiero encontrar
Que tu mirada es tierna
Que tus manos dibujan la venia.
Y tu rostro, la sonrisa
Que tus pasos son fuertes
Que al tiempo confrontas
y a  tus años derrotas.

Quiero
Que entiendas que puedo valorarte sin necesidad
De que me faltes,
Que entiendas que puedo extrañarte tan solo por apartarme
Que entiendas que puedo amarte tal como me enseñaste.
Que eres ejemplo de vida,
Un gran orgullo haber sido arropado por tus brazos
Y que mis sueños hayas velado.
Que el homenaje sea en lo terrenal
Pues en los cielos,
Suele ser banal.
quiero
Que sepas hoy, madre, que te amo aún mucho más.

(Miguel Tapia)



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