¿Cómo te amo? Déjame contarte las maneras.
Te amo con la profundidad, la anchura y la altura
que mi alma puede alcanzar.
Elizabeth Barrett Browing (1806-1861) Poetisa inglesa.
Desde hace mucho tenía yo la creencia de que el
enamoramiento es una enfermedad que afecta al cerebro y por lo tanto al sano
juicio. Una emoción temporal que no exige intelecto alguno. Y por lo mismo solo
nos dirige a un sendero en donde solo dependes de la suerte. Por consecuencia
creí yo encontrar el antídoto perfecto, evitaba enamorarme haciendo uso de algo
más humano, el amor, y me encontré amando a personas maravillosas a las cuales llame
amigos. Hasta que por alguna razón mi antídoto dejo de funcionar en una persona
particular. De alguna manera, amor y enamoramiento se fusionaron, mi antídoto
me estaba jugando una mala pasada pues descubrí que lo que evitaba enamorarme
ahora evitaba desenamorarme, curiosamente lejos de la tragedia se volvía una
delicia. Tanto que caí en cuenta Que es el amor lo que hace permanente el
enamoramiento, la emoción deja de ser explosiva, el juicio regresa ligeramente
encorvado de vergüenza, el corazón deja de palpitar vigorosamente pero de
alguna manera se planea morir con la dicha de permanecer al lado de esa persona
como aquellos viejitos que aún se toman de la mano.
Líneas de mi propia vida.
(Miguel Tapia)
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