martes, 31 de marzo de 2015

LINEAS DE MI PROPIA VIDA

¿Cómo te amo? Déjame contarte las maneras.
Te amo con la profundidad, la anchura y la altura
que mi alma puede alcanzar.
Elizabeth Barrett Browing (1806-1861) Poetisa inglesa.

Desde hace mucho tenía yo la creencia de que el enamoramiento es una enfermedad que afecta al cerebro y por lo tanto al sano juicio. Una emoción temporal que no exige intelecto alguno. Y por lo mismo solo nos dirige a un sendero en donde solo dependes de la suerte. Por consecuencia creí yo encontrar el antídoto perfecto, evitaba enamorarme haciendo uso de algo más humano, el amor, y me encontré amando a personas maravillosas a las cuales llame amigos. Hasta que por alguna razón mi antídoto dejo de funcionar en una persona particular. De alguna manera, amor y enamoramiento se fusionaron, mi antídoto me estaba jugando una mala pasada pues descubrí que lo que evitaba enamorarme ahora evitaba desenamorarme, curiosamente lejos de la tragedia se volvía una delicia. Tanto que caí en cuenta Que es el amor lo que hace permanente el enamoramiento, la emoción deja de ser explosiva, el juicio regresa ligeramente encorvado de vergüenza, el corazón deja de palpitar vigorosamente pero de alguna manera se planea morir con la dicha de permanecer al lado de esa persona como aquellos viejitos que aún se toman de la mano.

Líneas de mi propia vida.


(Miguel Tapia)

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