Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo.
Aldous Huxley (1894-1963) Novelista, ensayista y poeta inglés.
Me sentía en el
completo vacío, como si un hoyo negro absorbiera todo lo mágico que había en mi
vida, si bien no me creía tanta felicidad no me permití sentir no merecerla. No
obstante hoy, en este diluvio que cae fuera de la ventana y que me recuerda mi
diluvio dentro del alma, me convenzo que los designios de la vida son propias y
cada quien encuentra lo que quiere buscar. Tal vez no exactamente como lo
planeamos pero somos nosotros los que dirigimos los pasos que propician lo que
realmente deseamos en nuestras vidas.
Es cierto que no
basta con desear, se tiene que emprender una acción y toda acción tiene una
consecuencia. En ocasiones estas consecuencias no son buenas pero tan solo el
hecho de vivirlas significa que estamos caminando por el sendero de nuestros
anhelos. Ganamos experiencia, ganamos sabiduría y futuras nuevas formas de
intentarlo, ganamos fortaleza en esos fracasos que serán nuestros pequeños
triunfos que, a su vez, nos harán disfrutar más llegar a nuestra gran meta.
Así que por todo esto
hoy me tengo que felicitar. Es cierto, no me salieron las cosas como yo hubiese
querido, pero hubo una acción de mi parte, no espere que las circunstancias
hicieran milagros y abrieran mi camino, no espere el momento oportuno que generalmente
nunca llega si tan solo esperamos, ahora estoy convencido que el momento oportuno
en la mayoría de las veces nosotros lo generamos.
Dicen que solo se nos
presenta una oportunidad en la vida. Es mentira, podemos generar nuestras
propias oportunidades si nos movemos para provocarlas, infinitas oportunidades
si no desfallecemos. ¿De niños cuantas veces nos habremos caído por intentar
dar nuestros primeros pasos? y sin embargo aprovechábamos la oportunidad que
nos daban nuestros padres al soltarnos de sus manos para seguir intentándolo y
esas oportunidades surgían porque de alguna manera exigíamos que nos suelten y
así logramos caminar. Por lo tanto no le tomare rencor a las cosas solo porque
no funcionaron; mejor elaboro el plan de mi nuevo intento cuando vuelva a
generar mi siguiente oportunidad.
No me debo de
sentirme tan mal por este acontecer que no tenía planeado. Debo de borrar este
pesar porque de no hacerlo podría estar
perdiendo las horas que necesito para levantarme y seguir dando pasos hacia mi
meta, creo que ahora podría como aprendizaje idear un plan B contingente a los
malos resultados y así mantenerme firme en el camino. Como hoy lo estoy a pesar
de este diluvio que atormenta mi alma caída. Pero mañana buscaré con el
amanecer otra oportunidad y no lo desaprovechare.
19 de abril de 2015
(Miguel Tapia)
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