Me he sentado nuevamente a escribir unas líneas, pero
confieso que todo era más fácil en tu presencia.
He sentido la necesidad de expresar al corazón y
transportarlo a la fantasía, creando así, historias imaginarias, recordando
tus ojos, tu cuerpo, tu pelo y hasta el perfume de flor.
¿Como no extrañar tu magia en esas mañanas de ayer, cuando las tenia? ¿Como no revivir en recuerdos tus risas, tus locuras y ocurrencias? hubiera escrito tantas poesías, de esa poesías nativas de una mente en lucida alegría.
Que decir de tus ojos, tan oscuros como el abismo, pero con
el reflejo más puro, mirarte era para este latir su motivo, era tu mirada lo
que le daba valor al día. Era tu mirada tan tierna a pesar de su altivez. Era
su destello tan radiante que me envenenaba el alma con dulzura, eras tú, tu
mirada y tu locura.
Me he sentado a admirarte en silencio, gritando mil te extraños en versos. imaginándote conmigo,
como en aquellos tiempos, esos tiempos en tu olvido. Y digo en tu olvido por
que no fui ni el más mínimo despertar de tu interés, mas no me importaba, te
adoraba, y me quedaba con lo que sentía y no con lo que me dabas, que al final
era tanto y a la vez nada.
¿Qué queda de mí en esta vida? Escribir para ti estas líneas que nunca llegaras a oírlas y nunca volveré a repetirlas quizá en algún tiempo
tenga nuevas musas, más tu recuerdo será por siempre la más dulce hermosura.
Me he sentado nuevamente a extrañarte. Pero aun por todo lo
que pueda escribir en papeles, si tuviera la dicha de tu presencia, solo podría decirte una simple y llana frase. Te
amo como siempre y cuento con tu risa.
R. MIGUEL C. TAPIA

No hay comentarios.:
Publicar un comentario