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domingo, 30 de agosto de 2015

EL PRECIO DE MI AMOR

José Ignacio, noble y de calificaciones excelentes es el mayor de los hijos de una viuda que se llama Doña Luz. que a sus quince años quería una guitarra para el ocio que todo joven tiene.
así que en la víspera de su cumpleaños tuvo la ocurrencia de colocar sobre la servilleta de su madre, a la hora de la comida, un sobre azul que contenía un tarjeton donde había escrito previamente con su letra mas cuidada lo que sigue:

"Por hacer los recados de mamá, docientos pesos.
Por acompañar a margarita a la escuela, ciento cincuenta pesos.
Por explicar matemáticas a Joaquin, docientos pesos.
Por tener buenas calificaciones, trecientos pesos.
Por arreglar la luz y otros desperfectos de la casa, ciento cincuenta pesos.
Total: mil pesos 
posdata: esto es lo que cuesta una guitarra"

Doña Luz leyó estas lineas sin hacer comentario alguno, si bien pareció ensombrecerse su rostro dulce y sereno de costumbre. Aquella tarde José Ignacio estuvo triste en el colegio, temía de pronto haber sido poco delicado con su madre. El solo había pretendido pedir algo con humor, pero ahora se maldecía por haber hecho cosa semejante; hubiera deseado pedir perdón, explicarse con ella pero le dio vergüenza.

Al día siguiente  cuando entró en el comedor ya había olvidado casi la escena del día anterior, por eso mismo fue mayor su sorpresa al ver sobre la silla una hermosa guitarra. Cuando ya iba a tomarla entre sus manos, vio el mismo sobre azul de ayer que reposaba encima de su propia servilleta, miró a su madre que tenia los ojos bajos y rasgo el sobre con cierta prevención, ahí, con letra picuda en inconfundible, estaba escrito lo siguiente:

"Por haberte criado y alimentado hasta el presente, cero pesos.
Por haberte enseñado a distinguir entre el bien y el mal, cero pesos.
Por velarte en tus noches de enfermedad, cero pesos.
Por trabajar hasta altas horas de la noche para poder pagar tus colegiaturas, cero pesos.
Por consagrarte toda mi vida, cero pesos.
Total: cero pesos
posdata: todo esto y mucho mas seguirá haciendo tu madre por ti solo por que te ama"

Cuando José Ignacio levantó los ojos, tras leer la ultima linea, los tenia llenos de lagrimas y Doña Luz le atrajo sonriendo contra su pecho -no llores hijo -le decía. es por que soy tu madre, ¿comprendes?

Adaptación
J.L.Martín. Vigil.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Whatsapp

Se me agregó a uno de esos grupitos de whatsapp sin mi consentimiento (se llamaba "sin novi@") y con toda la arrogancia que me caracteriza se dio este diálogo...
A Mujer 1
-Y por que no tienes novio?
Mujer 1
-no l0 k pazA s k....
Yo
-Ah.... No sigas, con tu ortografía me basta para saber la respuesta.
A mujer 2
-Y tu por que no  tienes novio???
Mujer 2
-Y a ti que hij#%& pu*% te importa
Yo
-Entiendo muy bien por que no. Bueno pues ahora a ustedes les toca preguntarme..
Mujer 3
-Ok. y tu miguel, por que no tienes novia?
Yo
-Pues la verdad por que basado en algunas observaciones personales y apoyado por los estudios de la neurologa Stefhanie Ortigue he llegado a deducciones ampliamente formuladas considerando los procesos químicos cerebrales y la liberación  de la oxitocina y dopamina como regentes en la actividad sentimental agregando también la desactivación del cortex por lo que puedo asegurar que las razones en un contexto profundo y psicosocial son sumamente subconcientes interviniendo los conceptos intelectuales procesados por el  consciente en un estado alfha o Delta, que es  decir en las dogmas  budistas y analogas,  por lo que, con cierta dosis de autosugestión me permite tener un autocontrol intrapersonal incluso a niveles neuronales. Sujetándome así no solo a los procesos químicos interpersonales sino también a los intelectuales, implícitamente al nivel racional, autocritico superdotado y geneticamente apto.
Mujer 2
-Ah .. Entiendo...
Yo
-Entiendes??? Wow! Cásate conmigo...
Mujer 2
-No, no te entendí ni pu#& mad#%@ pero si entiendo por que no tienes novia.
Mujer 3 y 1
-ni yo.
Yo
-Si?? Por que ???
Mujer 2
-Por que no se te entiende ni pu%#& mad#&%
Yo
-Jajajaj pude resumirlo así ¿verdad?
Mujer 1, 2 y 3
-Pues claro ...
Pero si lo resumo de esa forma no las hubiese descalificado como candidatas....
Mujer 2
-que??? Estupido...
Y así fui expulsado del grupo...
Ustedes creen que todo esto es falso o verídico???
Jajajajaa...
(Miguel Tapia)

domingo, 17 de agosto de 2014

“ENAMÓRATE DE UN HOMBRE DE VERDAD "

POR MAS QUE BUSQUE EN GOOGLE NO DI CON EL AUTOR DE ESTA GENIALIDAD, UN ANONIMO MAS. SI ALGUIEN LO SABE QUE LO DIGA...

Si algún día llegas a leer estas palabras, quiero pedirte unos minutos de tu tiempo... para tratar de explicarte.

No puedo pedirte que te enamores de un extraño, eso es absurdo; pero, quiero pedirte que, al momento de entregar tu corazón, lo hagas a sabiendas de que quien está a tu lado, es un hombre que sabrá amarte y apreciarte por la mujer que eres.

Quiero pedirte, que te enamores de un hombre de verdad; uno, que te persiga con la mirada, como un león hambriento; y que, se pierda en el brillo de tus ojos, aún en la oscuridad. Enamórate de un hombre, para el cual tú seas la única mujer en este mundo; y, que sea capaz de construirte un castillo, aunque solo tenga un lápiz y papel.

No puedo pedirte que te enamores de un hombre que lo haga todo; sin embargo, te pido que te enamores de un hombre que esté dispuesto a hacerlo todo por ti.

Quiero que te enamores de un hombre con la suficiente hombría para cocinar por las noches, o cuándo estés cansada. Un hombre que pueda coser un botón de tu blusa favorita, para que puedas llegar a tiempo a esa reunión; y, por qué no, que te diga al oído que: todo estará bien.

Enamórate de un hombre que valore a Dios, a la familia y los amigos. Pues en la vida, necesitará de todos ellos. Y, si es un ladrón, procura que te robé solo algunos besos; pues, ya te habrá robado el corazón.

Quiero que te enamores de aquel que acaricie tu rostro y juegue con tu pelo, así sabrás que su mente está solo contigo. Cualquiera puede decir un “te amo”; pero, el amor se demuestra cada día, y en los pequeños: “te quiero”...

Quiero que te enamores de un hombre que procure llenarte de alegría; y que te haga sonreír, aún en tus días más difíciles. Enamórate de aquel hombre, que no se aproveché de ti, ni aún en tus momentos de vulnerabilidad. Un verdadero hombre te respetará, incluso, cuando tú no quieras.

Enamórate de un hombre que no haga alarde de los bienes que tiene; sino, que sepa apreciar y valorar todo aquello que ha vivido, las personas con las cuáles ha compartido y las experiencias que en la vida ha acumulado.

Enamórate de alguien a quien le guste cocinar y ejercitarse, así tendrás la excusa perfecta para comer tus caprichos; y luego, pasar el tiempo juntos: “quemando esas calorías”. Quiero que te enamores de un hombre que esté dispuesto a llevarte la contraria; y, que tenga un punto de vista distinto al tuyo. Así, en la salud, la distancia o la enfermedad, sabrás que siempre podrás contar con alguien que estará a tu lado: a pesar, de cualquier diferencia.

Enamórate de un hombre que te tenga presente a cada momento del día; y, que te llene la vida de detalles. Un hombre, que jamás te oculte lo que siente; y te diga, lo que necesitas saber. Quiero que te enamores de alguien que sepa escucharte, aún en el sórdido silencio del olvidó.

Enamórate de un hombre que sea libre, que sea tuyo; que te amé, y que se deje amar por ti. Enamórate de alguien que, aunque no sea yo, te haga feliz.

Al final, si aún no has comprendido, eres tan digna de este amor tan tuyo y tan mío, que aquél de quién te enamores sabrá, que: sólo un hombre de verdad, es digno de ti.

No te conformes con menos...Nunca bajes el listón de lo alto.

" TE AMO"" TU PADRE”

viernes, 30 de mayo de 2014

EL CIRCULO DEL 99

NO SE QUIEN ESCRIBIÓ ESTO PERO ME GUSTO Y SE LOS COMPARTO...

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.
Un día el rey lo mandó a llamar.
Paje -le dijo- ¿cuál es el secreto?
¿Qué secreto, Majestad?
¿Cuál es el secreto de tu alegría?
No hay ningún secreto, Alteza.
No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.
No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.
¿Por qué está siempre alegre y feliz? ¿eh? ¿por qué?
Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz?
Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo el rey-.. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado.
Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando…
Vete, ¡vete antes de que llame al verdugo!
El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación.. El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y ,alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.
¿Por qué él es feliz?
Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo.
¿Fuera del círculo?
Así es.
¿Y eso es lo que lo hace feliz?
No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.
A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz
Así es.
¿Y cómo salió?
¡Nunca entró!
¿Qué círculo es ese?
El círculo del 99.
Verdaderamente, no te entiendo nada -dijo el Rey-.
La única manera para que entiendas, sería mostrártelo en los hechos.
¿Cómo?
Haciendo entrar a tu paje en el círculo.
Eso, ¡obliguémoslo a entrar!
No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.
Entonces habrá que engañarlo.
No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, él entrará solo en el círculo.
¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?
Si, se dará cuenta.
Entonces no entrará.
No lo podrá evitar.
¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir?
Tal cual. Majestad, ¿estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?
Sí Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. 99!
¿Qué más? ¿Llevo los guardias por si acaso?
Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.
Hasta la noche.
Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: “Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie como lo encontraste”.
Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde detrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta y entró a su hogar.
El rey y el sabio se arrimaron a la ventana para ver la escena. El sirviente ingresó presuroso a su hogar y con su brazo arrojó al piso todo lo que había sobre la mesa, dejando sólo la vela. Se sentó y vació el contenido de la bolsa… Sus ojos no podían creer lo que veían. ¡Era una montaña de monedas de oro! El, que nunca había tocado una de estas monedas, tenia hoy una montaña de ellas. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacía brillar a la luz de la vela, las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis…. y mientras sumaba 10, 20, 30, 40, 50, 60….hasta que formó la última pila: ¡9 monedas!
Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa. «No puede ser», pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.
Me robaron -gritó- ¡me robaron!
Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro “sólo 99″. -99 monedas es mucho dinero- pensó. Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo -pensaba- Cien es un número completo pero noventa y nueve, no.
El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien?
Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico.
Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. «Doce años es mucho tiempo», pensó. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. ¡Era demasiado tiempo!
Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender… vender… vender…
Estaba haciendo calor. ¿Para qué tanta ropa de invierno? ¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien. El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99…
Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando de pocas pulgas.
¿Qué te pasa?- preguntó el rey de buen modo.
Nada me pasa, nada me pasa.
Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.
Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?
No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.
Todos nosotros hemos sido educados en esta estúpida ideología: Siempre nos falta algo para estar completos, y sólo completos se puede gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, nos enseñaron, la felicidad deberá esperar a completar lo que falta… Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida.
Pero qué pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo cien que noventa y nueve, que todo es sólo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que jalemos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados. Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual… ¿Cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están?

sábado, 26 de abril de 2014

JUAN PABLO II, UNA ESTRELLA QUE VIVIRÁ SIEMPRE.

En realidad, todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios. (Juan Pablo II)
Ese día desperté con la misma incertidumbre con la que me había acostado la noche anterior, aun mi madre pensando en los peligros de llevarme en un mar de muchedumbre no había decidido si la acompañaría o no a ese viaje casi improvisado.
La mañana era excelente y no se veía la posibilidad de que cambiara el tiempo, tomando esto como un buen augurio mi madre finalmente tomo la decisión quizá un tanto obligada por mi excelente manipulación pues me bastaron unas dos o tres lagrimas para que finalmente accediera y en un tono molesto me dijo. –búscate una ropa blanca y vístete. Mi hermana que ya tenía confirmado el viaje inmediatamente se ofreció a seleccionar las prendas que cumplieran con el requisito.  Más tarde entendí que el gran problema de mi madre era que solo consiguió tres boletos y mi hermana se había ganado el derecho por estar en el coro de la iglesia, su duda era si llevarme a mí o a alguno de mis otros dos hermanos.
Salimos de casa y yo con la frente en alto por haber logrado convencer a mi madre de manera no muy convencional de que me llevara. Llegamos al lugar donde se reuniría toda la gente con boleto  a una cuadra de mi casa solo para volver a mi incertidumbre. A pesar de que hubo una organización semanas antes y que los lugares ya estaban separados jamás tomaron en cuenta que la dificultad para encontrar camiones disponibles y suficientes que pudieran llevar a más de 300 personas exigiera la necesidad de improvisar para encontrar los vehículos de transporte. Nuevamente mi viajecito estaba en peligro pues no se confirmaba aun el camión que nos llevaría.
Minutos después y luego de que varios grupitos ya habían partido en los pocos camiones disponibles nos confirmarían que hallaron un vehículo que nos pudiese llevar pero que tendríamos que esperar varios minutos ya que llegaría después de hacer una entrega. – fantástico, pensé.
Decepcionante fue mi sorpresa al ver que cosa nos llevaría, esperaba yo un camión de pasajeros tipo ats (no sé si ya se llamaban así) que eran los únicos que conocía en ese entonces y que me parecían cómodos y resulta que nos llevaría un camión gigante de la DICONSA que el ayuntamiento de maxcanú tan agradablemente nos consiguió. Este apenas estaba llegando de descargar su mercancía que llevaba en su remolque, y todos los sabíamos por el olor que guardaba en su interior.
Ya que carecía de los asientos cómodos que yo me imaginaba unas personas desconocidas prendieron su foco y decidieron agarrar cuatro bancas de la iglesia y colocarlas dentro del camión hubiesen cabido mas pero algunos quizá conscientes de lo que se vendría decidieron mejor postrarse en el piso pues solo basto que el camión emprendiera la marcha para que se dieran cuenta que la idea de poner bancas era errona pues estas se deslizaban con cada movimiento del camión y en la primera vuelta que dio este una banca estuvo a punto de voltearse con sus respectivos ocupantes . En fin, nos adaptamos no solo a los bruscos movimientos del inmenso monstruo sino que también nos tuvimos que adaptar a los movimientos de las bancas.
Finalmente llegamos, no sé dónde pero llegamos. El lugar era desierto creía que iba a una ciudad pero no lo parecía así. Todo era polvo, algunas hierbas e improvisados caminos. Caminamos no sé cuántos metros o kilómetros pero mientras más caminábamos más y más gente nos acompañaba en nuestro caminar. Mi madre pensando en mi prefirió ya no seguir más y armamos algo parecido a un campamento. Almorzamos ahí, horas después varias nubes grises nos cubrieron y mi madre comenzó a arrepentirse por haberme llevado, cayeron las gotas pero no fue el diluvio que mi madre preocupada esperaba.
A lo lejos se oía la voz que rezaba desde unas bocinas, a veces contaban la vida del personaje que había reunido miles de almas en ese lugar donde yo me encontraba, en ocasiones enlazaban el noticiero. Yo la verdad ya estaba aburrido de pasar la tarde sentado en el sucio suelo y sin poder moverme ni divertirme como un niño normalmente lo haría pues la mirada limitante de mi madre aparecía con cada intento de escape. Solo pensaba en el momento de regresar a casa.
El sol comenzaba a desaparecer del firmamento, pudo haber sido un enemigo  de no ser por las nubes grises que al parecer eran nuestras aliadas,  cuando unos aviones recrearon mi vista, nunca había visto volar tres aviones viajando juntos, luego un helicóptero sobrevolaba y daba vueltas sobre nosotros solo eso evito mis clásicos enfados y berrinches para exigir regresar lo más pronto posible  a casa. Y de pronto todo mundo despego en euforia, mi madre, mi tía, mi hermana y alguien que en verdad no recuerdo dijeron. – ya llego! Ya llego! Y todo mundo se movió del lugar donde estaban y me aferre a mi madre para no perderme entre las olas de multitud que nos pasaban encima.
A mis ocho años no entendía lo que pasaba y no comprendía porque tanto alboroto, no veía absolutamente nada, mi estatura no me permitía visualizar más que cuerpos arremolinados. Mi tía se armó de coraje y nos dijo. -ya  llegamos hasta aquí, no nos vamos a quedar sin verlo y no sé qué llevaban esas palabras que de pronto y no sé cómo nos hizo emprender una marcha de más de 200 metros que nos llevó casi una hora hasta que una valla nos impidió avanzar más. Esa valla fue como el final de una meta, algo que parecía imposible alcanzar, me estaba resignando a no ver a quien movía a estas masas todas desesperadas por verlo, pero al llegar a esa valla, el panorama se despejo. Esa valla delimitaba el camino donde el hizo su entrada y limpiaba de gente un pequeño sendero visual hacia donde él se encontraba ahora. El problema ahora era saber a quién mirar pues todos vestían casi iguales y nadie destacaba en ese escenario. Unos andamios que sostenían las inmensas bocinas me impedían ver sin saberlo al personaje principal. Distraído mire al cielo y vi una estrella fugaz, me importaba ver el cielo porque sabía que esa noche habría una lluvia de estrellas y tal parece que la astronomía me llamaba más la atención que ver a aquel dichoso personaje y yo quería ver al menos una.
Un poco después de haber llegado a la valla quizá unos cinco minutos después se concluyó la misa y se daba por terminada la reunión y fue en ese momento que claramente lo identifique con su traje amarillo con su mitra de diferente color  a los demás resaltando por mucho cuando daba sus bendiciones ¡por fin lo estaba mirando! Al igual que la estrella fue fugaz y de lejos. pero la magia que sentí en ese instante fue inmensa e irrepetible.

Regresamos al camión con los pies cansados, de recuerdo mi hermana me compro un crucifijo con un líquido fluorescente que me pareció muy bonito y llamativo, un recuerdo que me duro solo unos meses, pues lo perdí, pero jamás perderé esa sensación mágica de esa noche. Fue un 11 de agosto de 1993 en Xoclan. Día en que vi dos estrellas, una fugaz y una eterna. Pues Juan Pablo II siempre vivirá en el corazón de esa muchedumbre.

celebrando su canonización del dia 27 de abril de 2014                               

                                                                 (Miguel Tapia)

martes, 11 de febrero de 2014

DAR SIN PEDIR NADA A CAMBIO.

                                                                                     Bueno es dar cuando nos piden; pero mejor es dar sin que nos pidan, como buenos entendedores.
                                                                                     Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.

Era una mañana fría, me disponía a regresar a mi pueblo después de despedir el año viejo, no pude estar con la familia el 31 de diciembre ni el primero de enero, la nostalgia me invadía, era ya tres de enero, todos ya habían regresado a la cotidianidad de sus vidas y yo apenas iba por los abrazos y los buenos deseos de mi familia por el nuevo año, me sentía afligido.
 Hacía poco más de seis meses que me nació  la costumbre de comprar en el parque de San Juan (Mérida) jugo de naranja antes de viajar para acompañar el desayuno con el que mi madre siempre me recibía cálidamente en el hogar. esta vez no fue la excepción, ahí estaban los esposos que me vendían el mas exquisito de los jugos.  
 Ya en mi pueblo después de bajar del autobús, camine con pasos desganados hacia el parque principal. Y allí, desde lo lejos visualice a una humilde anciana. Jamás la había visto antes, se preparaba a descansar en una de las bancas de ese lugar, su ropa sucia, vieja y arrugada sugería un estado de pobreza. Coloco a su lado una mascada roja atada a sus cuatro puntas haciendo de este una especie de maleta improvisada ya que en su interior se notaba algunas ropas y otras de sus sencillas pertenencias gracias a la ligera transparencia de la tela. No sé qué tan pesado era pero al asentarlo note un alivio en el cansado cuerpo de esta mujer, quizá simplemente sea causa de su avanzada edad.
 Con cada paso que yo dada me acercaba más hacia ella porque estaba a la vera de mi camino natural, por alguna razón mi mirada estaba fija en ella desde que la descubrí, jamás se percató de ello. En mi mente pasaban muchas cosas, había comenzado yo semanas atrás un ejercicio de cambio de mentalidad, me rediseñaba atreves de la meditación y me enseñaba a ser más abierto y menos prejuicioso y sin embargo me veía analizándola. Pude notar su ansiedad, su inseguridad, su figura era tensa, de nerviosismo, los giros bruscos de su cabeza daban la impresión que huía de algo o alguien. Tal vez padecía alguna enfermedad mental.
 Sus manos tomaban una bolsa de doritos y una de las más pequeñas botellas de refresco que se comercializan en las tiendas de esquina. Entendí que se disponía a desayunar, protegía ese bocado como si alguien quisiese arrebatárselo, eligió esa banca porque era la más apartada de las personas que ahí se encontraban.
 En mi ejercicio también me había propuesto ser más atento a las oportunidades de dar sin que me lo pidan, ya sea tiempo, incluso espacio, ya sea ayuda, ya sea dar alguna pertenencia, ya sea el solo hecho de escuchar, ya sea solo el hecho de estar al lado de alguien, dejar de ser solo para mí para ser para alguien más. La iniciativa no se me daba. Por alguna tonta razón siempre esperaba que me pidieran algo, siempre esperaba que dieran el primer paso, que siempre me pidieran ayuda. Siempre me ha sido un placer poder servir a los demás, pero siempre me tenían que pedir su ayuda o lo que quisiesen de mí. Pero ahí tenía una oportunidad para poner a prueba mis avances y no la quería desaprovechar.
Bastaban dos o tres pasos para pasar de largo, pero ya estaba decidido, en el último paso cambie de dirección y me dirigí directamente a ella, fue entonces cuando me vio, su ansiedad y nerviosismo se hizo miedo, su rostro se puso más tenso, oculto torpemente su bocado con una mano mientras que la otra mano se posó en su maleta improvisada mientras sus ojos se posaban sobre los míos pidiendo clemencia, preparaba la huida. Entonces, estire mi mano al mismo tiempo que le regalaba una ligera sonrisa, fue hermoso ver como ese miedo desapareció esfumándose en milésimas de segundos, sus ojos brillaron, la tensión en el rostro se convirtió en un buen gesto, se convirtió en sonrisa,  la mano que protegía sus pertenencias envueltas por el manto rojo se apartó de este apresuradamente para dirigirse a tomar lo que mi mano ofrecía.
 Y la magia se hizo eco
-gracias joven, Dios me lo bendiga.
Me pregunte ¿cómo es que dando tan poco, podemos recibir tanto?
Me sentía segundos antes nostálgico, un tanto vacío, y ahora me sentía feliz, renovado y sobre todo útil. Estaba en buen camino, lo estaba logrando, algo ha cambiado, me dije. Logre transformar su miedo en confianza, logre transforma mi miedo en acción.
 Llegue a casa y mi madre me abrazo como solo una madre abraza y yo le devolví ese abrazo como solo lo hace alguien que extraña, nos deseamos feliz año y seguimos con la rutina. Ya en la mesa tras un pequeño lapso de tiempo, después de servirme el desayuno; mi madre pregunto. ¿No compraste tu jugo hijo? respondí –no mamá,  Y sonreí…

Miguel C. Tapia.

domingo, 15 de julio de 2012

Sergio Jockymann: Desejo "Os Votos" - Te Deseo

A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear.Marcel Proust (1871-1922) Escritor francés.


 LES DEJO A TODOS LOS QUE ME LEEN ESTA POESÍA QUE ES UNA DE MIS FAVORITAS Y QUE ME INVITAN A ENTRAR EN REFLEXIÓN, ESPERO LES GUSTE





Te deseo primero que ames, 
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, 
pero que sí es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, 
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos 
haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, 
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, 
te cuestiones tus propias certezas. 
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, más no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede nada más,esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante, 
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, 
sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa,y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, 
y que siendo viejo no te dediques al desespero. 
Porque cada edad tiene su placer 
y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico.
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: "Esto es mío".
Sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus afectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo mujer,
tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.

sábado, 31 de marzo de 2012

LA HISTORIA DE LA VACA




La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.
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Henry Van Dyke (1852-1933) Escritor estadounidense. 


 Esta historia me lo encontre gracias a mi curiosidad y a mi mano larga... en fin no pense que me llegara justo en el momento que mas lo necesitaba, se las comparto y espero que les sirva tanto como a mi.


 La historia de la vaca cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por que muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impide triunfar. No obstante, para el maestro, la lección mas importante que el joven discípulo podía aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.

 Para impartir su lección al joven aprendiz, aquella tarde el maestro había decidido visitar con el algunos de los lugares mas pobres y desolados de aquella provincia. Después de de caminar un largo rato encontraron la que consideraron la mas humilde de todas las viviendas.

 Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte mas distante de aquel caserío, debía ser sin duda alguna la mas pobre de todas. Sus paredes milagrosamente se sostenían en pie, aunque amenazaban con derribarse en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar agua, y la basura y los desperdicios que se acumulaban a su alrededor daban un aspecto decrepito a la vivienda. Sin embargo, lo mas sorprendente de todo era que en aquella casucha de 10 metros cuadrados pudiesen vivir 8 personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos que se las arreglaban para acomodarse en aquel lugar.

 Sus viejas vestiduras y sus cuerpos sucios y malolientes eran prueba del estado de profunda miseria reinante.

 Curiosamente, en medio de este estado de escasez y pobreza total, esta familia contaba con una posesión poco común en tales circunstancias: una vaca. Una flacucha vaca que con la escasa leche que producía, proveía a aquella familia con el poco alimento nutricional. pero mas importante aun, esta vaca era la única posesión material de algún valor con que contaba aquella familia. Era lo único que los separaba de la miseria total.

 Y alli, en medio de la basura y el desorden, pasaron la noche el maestro y su novato disipulo. al dia siguiente, muy temprano y sin despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. salieron de la morada y antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo a su disipulo: "es hora de que aprendas la leccion que has venido a aprender".

 Sin que el joven pudiese hacer nada para evitarlo, el anciano saco una daga que tenia en su bolsa y degolló a la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda, ante los incrédulos ojos del joven.

 Maestro, dijo el joven -¿que ha hecho? ¿que lección es esta, que amerita dejar a esta familia en la ruina total? ¿como ha podido matar a esta pobre vaca, que representa lo único que tenia esta familia?

 Haciendo caso omiso a los interrogantes del joven; el anciano se dispuso a continuar la marcha y maestro y discipulo partieron sin poder saber que suerte corriera aquella familia ante la perdida de su única posesión.

 Durante los siguientes días, una y otra vez, el joven era confrontado por la nefasta idea de que, sin la vaca, aquella familia seguramente moriría de hambre.

 Un año después. los hombres decidieron regresar nuevamente por aquellos senderos para ver que había ocurrido con aquella familia. buscaron la humilde posada nuevamente, pero en su lugar encontraron una casa grande. Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para aquella familia, quienes seguramente habían tenido que abandonar aquel lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de ese lugar y había construido una mejor vivienda.

 ¿Adonde habrian ido a parar aquel hombre y sus hijos? ¿Que habria sucedido con ellos?. Todo esto pasaba por la mente del joven discípulo mientras que vacilante se debatia entre tocar a la puerta  y averiguar por la suerte de los antiguos moradores o continuar el viaje y evitar comfirmar sus peores sospechas.

 Cual seria su sospecha cuando del interior de aquella casa salio el hombre que un año atrás le diera morada en su vivienda. ¿como es posible? se pregunto el joven
. Hace un año en nuestro breve paso por aquí, fuimos testigos de la profunda pobreza en que ustedes se encontraban. ¿que ocurrió durante un año para que todo cambiara? ignorante del hecho que el discípulo y el maestro eran los causantes de la muerte de la vaca, el hombre relató como, coincidencialmente, el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su vaca, había degollado salvaje mente al animal. El hombre continuo relatandole a los dos viajeros como como su reacción ante la muerte de su vaca había sido de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la vaca había sido su única fuente de sustento. El poseer esta vaca le había ganado el respeto de sus menos afortunados vecinos, quienes envidiaban no contar con tan preciado bien.

 Sin embargo, continuo el hombre, poco después de aquel trágico día, decidimos que a menos que hiciéramos algo, muy probablemente, nuestra propia supervivencia estaría en peligro. así que decidimos limpiar algo de terreno de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y sembramos vegetales y legumbres con lo que pudiésemos alimentarnos.

 Despues de algun tiempo comenzamos a vender de los vegetales que sobraban y con este dinero compramos mas semillas y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Asi pudimos  tener dinero suficiente para comprarnos mejores vestimentas y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traido una vida nueva.

 El maestro, quien había permanecido en silencio, prestando atención al fascinante relato del hombre, llamo al joven a un lado y en voz baja le pregunto.

 ¿Tu crees que si esta familia aun tuviese la vaca, estaría hoy como ahora se encuentran?

 Seguramente no, respondió el joven.

 ¿Si ves? su vaca, fuera de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de mediocridad y miseria.

 Al no contar mas con la falsa seguridad que les proveía el sentirse poseedores de algo, así no fuese mas que una flacuchenta vaca, debieron tomar la decisión de buscar algo mas.

 En otras palabras, la misma vaca que para sus vecinos era una bendición, les había dado la sensación de poseer algo de valor y no estar en la miseria total, cuando en realidad estaban viviendo en medio de la miseria.

 ASÍ QUE CUANDO TIENES POCO, LO POCO QUE TIENES SE CONVIERTE EN UN CASTIGO, YA QUE NO TE PERMITE BUSCAR MAS. No eres feliz con ello, pero no eres totalmente miserable. estas frustrado con la vida que llevas, mas no lo suficiente como para querer cambiarla.

 Muchos de nosotros también tenemos vacas en nuestra vida. ideas, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad, dándonos un falso sentido de estar bien cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades por descubrir. Oportunidades que solo podremos apreciar una vez que hayamos matado a nuestras vacas.