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sábado, 24 de enero de 2015

CARTA A DIOS

Sólo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme, puedo ser auténtico, puedo ser verdadero.
Jorge Bucay (1949-?) Escritor y psicoterapeuta argentino.

Querido Dios... Hoy mas que nunca soy feliz...aveces te he reprochado muchas cosas, cosas que no tuve o cosas que me han pasado. Se que te enfada mi pregunta que siempre te hago cuando te reclamo. ¿Por que a mi?
Perdóname por perder la fe en la religión pero hoy, Dios, quiero darte las gracias por complacer mi deseo de encontrarme a una mujer maravillosa. La encontré sin buscarla, pero tu sabes cuanto me hacia falta.
Dios, es tan como yo te la pedí, claro me la hiciste humana y con ello algún defecto tenia que tener y ¿sabes? Aún así es maravillosa. Lo bueno del humano es que es inteligente e introspectivo y por lo mismo cuando tiene la voluntad de mejorarse lo hace de una manera extraordinaria.
¿Recuerdas cuando tenia 17 años? Te reproche la vida que me diste. Recuerdas cuando un día me metí al baño con un cuchillo en la mano? ¿Recuerdas como lloraba ese día? Mírame ahora Dios con 30 años y aún observándome a mi mismo para mejorar, no soy el mismo que era ayer. ¿Recuerdas que lo intenté? Pero nunca lo hice. Hasta te pedí absurdamente fuerzas para poder pasar el cuchillo sobre mis venas. Pero jamás me hiciste caso.
Mírame hoy Dios, totalmente diferente, con ganas de vivir. En esos días odiaba a la sociedad y la veía atravez de mi ventana, hoy estoy sumergido en la sociedad y quiero compartir mi vida con la mujer que soñé. Dicen que las personas no cambian, yo también lo creo así, pero si maduran cuando tienen la voluntad de hacerlo y mírame, aveces ni yo mismo me reconozco.


Algunas personas creen que soy de piedra, que no río, que no amo, que no lloró. Que mi temperamento parece ser una brisa comparado con el viento del huracán. Pero tu sabes quien soy y como he llorado. Jamás tuve la cobardía de detener mi vida, decidí a apostar por la esperanza de hallarme a mi mismo y amarme a pesar de las circunstancias. Entonces Dios, te ayude a ayudarme. Comencé a amarme, comencé a moverme, comencé a valorar lo poco que tenia, ame a mi familia, a esos padres maravillosos que ni siquiera valoraba, ame a los amigos que venían sin pedirlo. Hoy me encuentro a una mujer rara, loca, extraordinaria, bella como luna y mas fantástica que el sol tal como yo te la pedí. Dios se que es mi regalo por no desfallecer y por no darme por vencido.

 
¿Recuerdas Dios que te prometí que ya no te pediría nada para mi ?
He cumplido por años esa promesa pero hoy quiero pedir por ella. 

Quiero que le ayudes a tener la certeza de que hay un hombre en esta tierra que puede amar hasta sus defectos. 
Quiero pedirte que le abras los ojos para que vea cuan grande y maravillosa es. 
Quiero que no me ame mas a mi que a ella misma si no que sea equilibrada como yo la amo y como yo me amo. 
Dale seguridad en sí. Y quitale todo rencor a la vida.

Hoy soy feliz Dios como hace años lo soy desde que me di la oportunidad de auto apreciarme, pero hoy la felicidad es rebasada por la mujer que yo soñé. Tanta es mi dicha que corro el peligro de no creérmela, confío en ti Dios y se que valgo mucho para merecerme todo lo que tu me quieras dar. Que la debilidad no regrese nunca a mi. 
Dios, Sí yo puedo hacerla feliz hallare el motivo de mi vida. También confío en mi ahora mas que nunca.
Ayúdale a Sentir que se merece la felicidad que la vida le puede dar y dentro de esa porción de vida que tú nos das este yo para hacerla descubrir, como yo lo hice, lo que esta mas allá de la felicidad.


Atentamente: Miguel Tapia.

sábado, 20 de diciembre de 2014

LA DICHA DE MI ALEGRÍA

Un día abrí los ojos con la nostalgia en manos,
mis lágrimas escurrían como los abiertos ríos ruidosos.
Te culpaba, Dios, por mis querellas.
Te preguntaba el porque de mi vacía vida,
Mas no me respondías.
Divague mil veces por escuchar tu respuesta y afirme que tanto silencio era por que no existías.
Hasta que un día, con la fe perdida, me llamaste.
-¿Que mas has de querer tu de mi? Acaso ¿No te basta con darte vida?
Calla tus reproches y vive tu vida pues no eres marioneta mía,
Lamentate si quieres o bendice tu dicha, pues aún te quedan atardeceres. Pues aún te queda vida.
Desperté yo esa mañana y mire el sol unos instantes, su luz me cegó por breve espacio de tiempo y fue entonces cuando comprendí sus palabras:
La vida tiene un sol llamado tristeza que al mirarlo obsesionadamente nubla la dicha de mi alegría.
 (Miguel Tapia)

sábado, 26 de abril de 2014

JUAN PABLO II, UNA ESTRELLA QUE VIVIRÁ SIEMPRE.

En realidad, todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios. (Juan Pablo II)
Ese día desperté con la misma incertidumbre con la que me había acostado la noche anterior, aun mi madre pensando en los peligros de llevarme en un mar de muchedumbre no había decidido si la acompañaría o no a ese viaje casi improvisado.
La mañana era excelente y no se veía la posibilidad de que cambiara el tiempo, tomando esto como un buen augurio mi madre finalmente tomo la decisión quizá un tanto obligada por mi excelente manipulación pues me bastaron unas dos o tres lagrimas para que finalmente accediera y en un tono molesto me dijo. –búscate una ropa blanca y vístete. Mi hermana que ya tenía confirmado el viaje inmediatamente se ofreció a seleccionar las prendas que cumplieran con el requisito.  Más tarde entendí que el gran problema de mi madre era que solo consiguió tres boletos y mi hermana se había ganado el derecho por estar en el coro de la iglesia, su duda era si llevarme a mí o a alguno de mis otros dos hermanos.
Salimos de casa y yo con la frente en alto por haber logrado convencer a mi madre de manera no muy convencional de que me llevara. Llegamos al lugar donde se reuniría toda la gente con boleto  a una cuadra de mi casa solo para volver a mi incertidumbre. A pesar de que hubo una organización semanas antes y que los lugares ya estaban separados jamás tomaron en cuenta que la dificultad para encontrar camiones disponibles y suficientes que pudieran llevar a más de 300 personas exigiera la necesidad de improvisar para encontrar los vehículos de transporte. Nuevamente mi viajecito estaba en peligro pues no se confirmaba aun el camión que nos llevaría.
Minutos después y luego de que varios grupitos ya habían partido en los pocos camiones disponibles nos confirmarían que hallaron un vehículo que nos pudiese llevar pero que tendríamos que esperar varios minutos ya que llegaría después de hacer una entrega. – fantástico, pensé.
Decepcionante fue mi sorpresa al ver que cosa nos llevaría, esperaba yo un camión de pasajeros tipo ats (no sé si ya se llamaban así) que eran los únicos que conocía en ese entonces y que me parecían cómodos y resulta que nos llevaría un camión gigante de la DICONSA que el ayuntamiento de maxcanú tan agradablemente nos consiguió. Este apenas estaba llegando de descargar su mercancía que llevaba en su remolque, y todos los sabíamos por el olor que guardaba en su interior.
Ya que carecía de los asientos cómodos que yo me imaginaba unas personas desconocidas prendieron su foco y decidieron agarrar cuatro bancas de la iglesia y colocarlas dentro del camión hubiesen cabido mas pero algunos quizá conscientes de lo que se vendría decidieron mejor postrarse en el piso pues solo basto que el camión emprendiera la marcha para que se dieran cuenta que la idea de poner bancas era errona pues estas se deslizaban con cada movimiento del camión y en la primera vuelta que dio este una banca estuvo a punto de voltearse con sus respectivos ocupantes . En fin, nos adaptamos no solo a los bruscos movimientos del inmenso monstruo sino que también nos tuvimos que adaptar a los movimientos de las bancas.
Finalmente llegamos, no sé dónde pero llegamos. El lugar era desierto creía que iba a una ciudad pero no lo parecía así. Todo era polvo, algunas hierbas e improvisados caminos. Caminamos no sé cuántos metros o kilómetros pero mientras más caminábamos más y más gente nos acompañaba en nuestro caminar. Mi madre pensando en mi prefirió ya no seguir más y armamos algo parecido a un campamento. Almorzamos ahí, horas después varias nubes grises nos cubrieron y mi madre comenzó a arrepentirse por haberme llevado, cayeron las gotas pero no fue el diluvio que mi madre preocupada esperaba.
A lo lejos se oía la voz que rezaba desde unas bocinas, a veces contaban la vida del personaje que había reunido miles de almas en ese lugar donde yo me encontraba, en ocasiones enlazaban el noticiero. Yo la verdad ya estaba aburrido de pasar la tarde sentado en el sucio suelo y sin poder moverme ni divertirme como un niño normalmente lo haría pues la mirada limitante de mi madre aparecía con cada intento de escape. Solo pensaba en el momento de regresar a casa.
El sol comenzaba a desaparecer del firmamento, pudo haber sido un enemigo  de no ser por las nubes grises que al parecer eran nuestras aliadas,  cuando unos aviones recrearon mi vista, nunca había visto volar tres aviones viajando juntos, luego un helicóptero sobrevolaba y daba vueltas sobre nosotros solo eso evito mis clásicos enfados y berrinches para exigir regresar lo más pronto posible  a casa. Y de pronto todo mundo despego en euforia, mi madre, mi tía, mi hermana y alguien que en verdad no recuerdo dijeron. – ya llego! Ya llego! Y todo mundo se movió del lugar donde estaban y me aferre a mi madre para no perderme entre las olas de multitud que nos pasaban encima.
A mis ocho años no entendía lo que pasaba y no comprendía porque tanto alboroto, no veía absolutamente nada, mi estatura no me permitía visualizar más que cuerpos arremolinados. Mi tía se armó de coraje y nos dijo. -ya  llegamos hasta aquí, no nos vamos a quedar sin verlo y no sé qué llevaban esas palabras que de pronto y no sé cómo nos hizo emprender una marcha de más de 200 metros que nos llevó casi una hora hasta que una valla nos impidió avanzar más. Esa valla fue como el final de una meta, algo que parecía imposible alcanzar, me estaba resignando a no ver a quien movía a estas masas todas desesperadas por verlo, pero al llegar a esa valla, el panorama se despejo. Esa valla delimitaba el camino donde el hizo su entrada y limpiaba de gente un pequeño sendero visual hacia donde él se encontraba ahora. El problema ahora era saber a quién mirar pues todos vestían casi iguales y nadie destacaba en ese escenario. Unos andamios que sostenían las inmensas bocinas me impedían ver sin saberlo al personaje principal. Distraído mire al cielo y vi una estrella fugaz, me importaba ver el cielo porque sabía que esa noche habría una lluvia de estrellas y tal parece que la astronomía me llamaba más la atención que ver a aquel dichoso personaje y yo quería ver al menos una.
Un poco después de haber llegado a la valla quizá unos cinco minutos después se concluyó la misa y se daba por terminada la reunión y fue en ese momento que claramente lo identifique con su traje amarillo con su mitra de diferente color  a los demás resaltando por mucho cuando daba sus bendiciones ¡por fin lo estaba mirando! Al igual que la estrella fue fugaz y de lejos. pero la magia que sentí en ese instante fue inmensa e irrepetible.

Regresamos al camión con los pies cansados, de recuerdo mi hermana me compro un crucifijo con un líquido fluorescente que me pareció muy bonito y llamativo, un recuerdo que me duro solo unos meses, pues lo perdí, pero jamás perderé esa sensación mágica de esa noche. Fue un 11 de agosto de 1993 en Xoclan. Día en que vi dos estrellas, una fugaz y una eterna. Pues Juan Pablo II siempre vivirá en el corazón de esa muchedumbre.

celebrando su canonización del dia 27 de abril de 2014                               

                                                                 (Miguel Tapia)

miércoles, 16 de abril de 2014

CUANDO SE PIERDE LA FE EN LA RELIGION.

 Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas.
San Agustín (354-430) Obispo y filósofo.

Confieso que en estos tres últimos años he perdido paulatinamente la fe en la religión, pero no en Dios. Pues sé que Dios existe, no como lo pintan, no es el gran salvador ni el que castiga, estoy cada día convencido que gran parte de lo que me pasa es producto de mis acciones y no por cuestiones divinas. Dios no escribió mi vida en el momento que nací.  Soy yo quien escribe cada capítulo de mi vida día a día.
 A  pesar de que he vivido solo por mucho tiempo he respetado mi hogar y no me he desubicado en libertinajes. Pues lo valores que me ha inculcado mi familia son más sagrados que la biblia, o el Corán o cualquier otro libro que sea obra de los “profetas”. Mis valores los he respetado, pues son parte de mí, me dan identidad así que si no los respeto, me estaría faltando al respeto yo mismo. No se trata de no caer en excesos por el temor al castigo de dios, más bien se trata de respetarme a mí  y a los que confían en mí y en mis procedimientos. Y por lo mismo no me arrepiento de nada de lo que haya o no haya hecho producto de mi libertad.
 Si se es consciente que toda ley impuesta en las diversas religiones se basan en el castigo de dios en caso de incumplirlas se entendería fácilmente que estas leyes o mandamientos son creados por mentes ingeniosas meramente terrenales, pues de otra forma ¿cómo hacerlas cumplir sin tener una permanente vigilancia? Temerle a un ser supremo y poderoso es más factible que temer y respetar a una autoridad humana inexistente dentro del grupo de Moisés si hablamos específicamente del antiguo testamento. (Moisés era un líder mas no una autoridad en sí, si no se cree en Dios) Los diez mandamientos son genialidad de una mente humana, son principios básicos para una sociedad estructurada, pero, “el cumplimiento de estas leyes no los vigilo yo, lo vigila Dios que todo lo ve y está en todas partes” ese fue el gran éxito de Moisés para mantener en orden una muchedumbre que perdía la fe en él y en su dios y  la promesa de este, la tierra prometida.
 La vida me ha enseñado a crear mis propios valores, a veces por los duros golpes de esta. Pero, ¿quién no necesita de alguien que te levante? Sé que se puede levantar uno mismo sin ayuda de nadie, pero es más fácil y más rápido cuando alguien está tendiéndote la mano. Con esto aprendí que hay que hacer el bien sin mirar a quien y sobre todo sin pedir nada a cambio, que las cosas más hermosas son las más sencillas y los pequeños detalles pueden ser los más grandes regalos. Ahí es en donde encuentro mi felicidad, sirviendo. Porque servir es uno de los valores más humanos. Me hubiese encantado que alguien me tendiera la mano cuando más lo necesite. No lo hubo,  (o al menos eso pensaba) pero en vez de guardarle rencor a la vida por este motivo mejor procuro ser atento a cobijar a quien necesite abrigo. Aquí cabe añadir que cuando hago eso, me veo tan minúsculo ante la inmensidad de los problemas que cada persona tiene, puede ser incluso deprimente, quizá sea la razón por el cual no tengo tantos amigos, ellos me desgastarían pues sus alegrías las hago mías y sus tristezas también.  En las fiestas, en las salidas recreativas, en la diversión, se cuenta con muchos amigos, pero cuando estas en las penumbras solo los verdaderos amigos están allí para apoyarte generalmente tu lista de amigos se reduce drásticamente en las situaciones adversas. Suelo ser de aquellos que se quedan en esta situación, pienso que si tuviera tantos amigos, tendría yo la ventaja de refugiarme en el amigo que está de fiesta y con la alegría para olvidarme del amigo que está pasando por una situación difícil, al fin y al cabo él puede arreglárselas a solas quizá esa sea una escapatoria que aplican muchas personas, es válida pero un poco cruel.
 ¿Y Dios es un amigo? Estoy convencido que Dios es lo que se quiera que sea, pero creo igual que acudir con un amigo cada vez que necesitas de él y solamente cuando necesitas de él, es algo no muy grato, si Dios es tu amigo es justo que también compartas con el tus alegrías y no solo en tus pesares, es justo que cuando me encuentre bien me acuerde de él y le esté agradecido.
Concluyo que Dios está ahí conmigo, en donde yo lo quiera ubicar, en la religión o fuera de ella, sé que la vida es ahora, que yo elijo como vivirla, yo elijo si quiero ser feliz o si me creeré que no merezco la felicidad, sé que hay personas que tienen la absurda idea que entre más infelices sean en este mundo más se estarían ganando el cielo, para una felicidad eterna,  pero la certeza de que haya un cielo nadie la tiene por pruebas, todos se basan en la fe a la creencia de que existe vida después de la vida. No me debe de importar si la hay o no, mi decisión es buscar la felicidad en las cosas más elementales aquí y ahora.  Habrá personas que la buscaran en el dinero, en el  poder, en la  fama, yo en lo sencillo y cotidiano.
Si hablara de pecado, la religión para mí, es un pecado, pues ha dividido al hombre en grupos, y no creo que exista una religión verdadera pues todas han sido creadas y manipuladas por la imperfección del hombre, incluso la religión ha utilizado el nombre de dios para hacer guerras, para oprimir al hombre, para castigar, para matar. Si dios permite  tantas religiones ¿por qué no me permitirá, como individuo salirme de todas ellas? De igual manera seria pecado no tolerar al prójimo que tiene devoción a una religión diferente.
A pesar de todo, me declaro todavía católico por respeto a mi madre, pues ella ha encontrado en esta religión una forma de servir a los demás, ella visita a los enfermos desahuciados para darles paz, para darles ánimos en sus últimos momentos, y quizá para animarlos a hacer o decir algo que no deben de dejar pendientes en este mundo terrenal, admiro a mi madre por eso pues hace algo loable. Dios la bendeciría igual si hiciera lo mismo en nombre de la religión protestante, judía, mormona, musulmana etc. Pues la buena voluntad no conoce de religiones.
Y pensar que en mi temprana juventud pasaba por mi mente la posibilidad de ser sacerdote.


                                                                                                                                    (Miguel Tapia)

domingo, 3 de marzo de 2013

LA RENUNCIA DE BENEDICTO XVI Y LA PROFECIA DE NOSTRADAMUS.


       

Como católico me vi sorprendido e interesado por la noticia de que Benedicto XVI renunció al cargo de sumo pontífice, el cual no tenía ni la más remota idea de que podía hacerlo. Creía que era un cargo del cual no podías renunciar pero resulta que no ha sido el único que lo ha hecho.
En la historia de los papas hay un precedente. Celestino V fue otro papa que renuncio debido a que prácticamente le fue impuesto el título, ya que fue elegido por ser un desconocido lo que acabaría con una guerra entre güelfos y gibelinos.

No tardo mucho tiempo en verse agobiado en salud y su humildad no le permitía seguir a cargo por lo que solicito su renuncia. No obstante su sucesor lo obligo a estar a su lado a la fuerza, tanto así que en una ocasión los guardias del nuevo papa lo aprehendieron en un intento de escape.
Ahora bien. ¿Por qué renuncia Benedicto? Pues da a entender que es por cuestiones de salud. Pero después de que su antecesor juan pablo II estuviera casi siempre viviendo un via crusis con sus enfermedades, este nunca renuncio, aunque si paso por su mente renunciar el ejemplo que nos daba era admirable y difícil de seguir pero, a mi parecer siento Ratzinger se rindió fácilmente. Y eso abre un camino a las especulaciones.
Uno de ellos es la posible elección de un papa de “color” en estos tiempos no sería una gran noticia el hecho de que sea de “color” al fin y al cabo la noticia de que el presidente de los Estados Unidos es de "color" ya paso de moda  Sin embargo una de las profecías más famosas de nostradamus dice que un papa negro será como él le llamo, “el anticristo”. 

No creo que este anticristo que visualizo nostradamus sea el anticristo apocalíptico que nosotros imaginamos, pero como se están dando las cosas creo que será el que vea caer a la iglesia tal y como la conocemos.

Se habla también que estando este papa negro en el vaticano estallara la tercera guerra mundial que tal vez sea una guerra nuclear, lo que causaría muchos daños a la humanidad. Asi se a interpretado las profecías de nostradamus en estos tiempos, sea verdad o una fantasia nadie puede negar que el peligro está siempre presente.